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martes, 16 de agosto de 2016

Zozobra


Zozobra, Otra novela de Ernesto Gonzalez Borja:
"El 31 de octubre, Miguel y otros dos hombres se reunieron en determinado lugar de la prisión, colocaron un cuadro que representaba a la santa Muerte y otro a Satanás, o Lucifer, como a veces lo llamaban. tenían una botella de licor del que preparaban en la misma prisión, y un bosita de mariguana así como unos puros de tabaco y cinco veladoras. La noche era fresca pero en el ambiente podía sentirse una sensación de calor y frío a la vez. Algo completamente anormal; se sentía en el ambiente como la presencia de fuerzas sobre naturales, de espíritus o demonios que inundaban los rincones y hasta se podía percibir un olor nauseabundo de azufre. Miguel era el que dirigía el culto, y los otros lo apoyaban..." Adquiérala en Gasolinera Puente Nuevo, frente a Plaza Magdalena; Gasolinera Don Arturo Km. 207 Chichaic; Relojería Imperial de don Julio Borja, cerca de Fundabién, en Cobán Alta Verapaz y en la capital en Librería la Casa del Libro, en Casa Cervantes, 5ª. Calle 5-18 zona 1.  

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“Muñeca de palo”

La vida para la protagonista de esta novela de Ernesto González Borja, surge en medio de un creciente y continuo círculo de sufrimientos, amarguras y desengaños, tantos que parecía que no tendrían fin. Ante cada embate de adversidad, ella va perdiendo su fe en sí misma, en los otros seres humanos y en Dios, pero algo pasará que cambiará la perspectiva de su vida. Adquiérala en Gasolinera Puente Nuevo, frente a Plaza Magdalena; Gasolinera Don Arturo Km. 207 Chichaic; Relojería Imperial de don Julio Borja, cerca de Fundabién, en Cobán Alta Verapaz y en la capital en Librería la Casa del Libro, en Casa Cervantes, 5ª. Calle 5-18 zona 1. 

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martes, 26 de julio de 2016

Fragmento de Muñeca de Palo

Fragmento de Muñeca de Palo:
―Papito ― le dijo ―, ¿me trajo mi muñeca?
― Sí, después te la doy.
Pasaron los días y las semanas. La niña seguía ansiosa de
recibir su muñeca, pero no había modo. Entonces volvió a
preguntarle, y él le contestó que pronto se la daría.
En esos días estaban limpiando y podando un cafetal
localizado atrás de la vivienda. Y una tarde, Romeo vino a
donde estaba su hija; traía a manera de envoltorio una toalla
vieja. Acercándose a ella le extendió el envoltorio y le dijo:
― ¡Aquí está tu muñeca!
Estelita alargó los brazos con gran emoción, y feliz quitó
la toalla para ver la muñeca que tanto había deseado; pero, en
vez de muñeca, lo que encontró fue el tronco de una rama de
café. El padre al ver la cara de desilusión de la niña forzó una
sonrisa.
Estelita salió corriendo y lloró en soledad la burla. Su
infantil mente no llegaba a comprender por qué sus padres la
trataban así, porque miraba a los de otras niñas, amigas suyas,
que eran cariñosos con ellas.
Por su parte, Romeo, después del agravio a su hija, sintió
un dolor extraño en su corazón. Su rostro se contrajo en un
rictus de tristeza. ¡Una congoja inundó su ser! Experimentó
un sentimiento de culpa de estar haciendo algo absurdo y
perverso en contra de esa criatura, sangre de su sangre, fruto
de aquel amor que lo había hecho unirse a Amelia, quien
lo había cautivado con su belleza y dulzura. Sin embargo,
paradójicamente, algo lo empujaba a seguir rechazando a su
hija, induciéndolo a ser duro con ella.

"Muñeca de Palo"

A continuación el prólogo de la tercera novela de Ernesto González Borja, "Muñeca de Palo", próximamente estaremos incluyendo un fragmento de la misma.

Es satisfactorio para los que vivimos en Alta Verapaz observar el
surgimiento de escritores como Ernesto González Borja, quien
en poco tiempo ha publicado dos novelas basadas en la vida real,
las cuales enmarca con hermosos paisajes de nuestro departamento,
trasladándonos, al recorrer cada renglón de su pluma, a
contemplar admirables serranías, frondosas montañas y caudalosos
ríos, en donde diferentes matices verdes y azules decoran las
acuarelas vivas de nuestro terruño.
En estos lugares nació la inspiración de Ernesto y plasmó en su
novela "Aurora y Ocaso de una Ilusión" las memorias narradas
por sus antepasados, además que nos hizo caminar con la imaginación
"Por Senderos Peligrosos", título de su segunda novela.
Ahora pone en las manos de los lectores su nueva creación, "Muñeca
de Palo", donde nos da a conocer la triste historia de Estelita,
una niña que nace con el desprecio de sus padres, que equivocadamente
culpan a la inocente criatura de su propia irresponsabilidad,
convirtiéndola así en mártir de la historia. Pero ella, a pesar
de sufrir tanto desde el vientre de su madre, no pierde su fe ni sus
nobles sentimientos.
Esta historia tiene la virtud de hacernos estremecer y experimentar
sentimientos encontrados: alegría y tristeza, amor y dolor, temor
y confianza. Pero, sobre todo, fe en un Dios justo, y la esperanza
de alcanzar un nuevo amanecer estable, feliz y lleno de paz.
Creo firmemente que esta historia lleva un claro mensaje, especialmente
a los jóvenes, quienes deberán tener responsabilidad en
sus relaciones sentimentales para mantenerse dentro de la ley y
la conciencia, y no cometer errores que orillen a inocentes a una
vida de sufrimiento.
Le recomendamos leer Muñeca de palo porque sabemos que
encontrará en su contenido un fiel reflejo de las muchas equivocaciones
que como padres cometemos, pero que si las vislumbramos
a tiempo, podremos darles a nuestros hijos una mejor oportunidad
de éxito y felicidad en sus vidas y sus generaciones.
Blanca Emérita Torres de Barrios

miércoles, 20 de julio de 2016

Plática a los alumnos del Centro Educativo Guatemalteco

Gracias al Colegio Centro Educativo Guatemalteco por invitarme a dar una plática a los alumnos. 20 de julio del 2016.

martes, 19 de julio de 2016

Fragmento de Por SenderosPeligrosos

Juana se encontraba dándole mantenimiento a su AK 47.
Estaba sentada sobre una roca, adentro de la cueva. Nicolás
estaba cerca de ella; únicamente la observaba, porque él ya
había revisado la suya.
Mientras Juana se esmeraba en el cuidado de su fusil, sus
pensamientos retrocedieron a sus días de estudiante. Recordaba
aquellas mañanas en su hogar, cuando tenía que pelear con sus
hermanas el baño, las toallas y otras prendas. Una leve sonrisa
se dibujó en sus labios cuando recordó aquellos pasajes de su
vida.
Su padre trabajaba duro por un sueldo que apenas alcanzaba
para los gastos de la casa. Su pobre madre, además de todos
los oficios del hogar, trataba de estirar el tiempo para lavar,
planchar y zurcir ropa ajena, y así ayudar con el presupuesto
familiar. Los artículos de primera necesidad, carísimos...
Menos mal había personas de buen corazón, como mi tía,
que nos pasaba ropa que dejaban mis primas. ¡Cuánto
sacrificio, el de todos, en los días que precedieron a mi
graduación! El gasto diario tuvo que limitarse para poder
cubrir los gastos extras que éste ocasionaría.
Le parecía estar viendo la expresión de satisfacción de sus
padres, el día que obtuvo el título de Maestra de Educación
Primaria.
Por fin sus anhelos, los de ella y los de sus padres, se verían
felizmente realizados. Ahora podría obtener una plaza en el
magisterio nacional y seguir estudiando en la universidad, y
a la vez que aumentaba sus conocimientos, ayudaría con el
gasto del hogar.
¡Qué equivocada estaba al pensar que me iba ser fácil
conseguir una plaza de maestra!
Recordaba haber hecho hasta lo imposible para obtener
una recomendación que le facilitara su ingreso al magisterio.
Recordaba también los resultados negativos, y la desilusión
sufrida al saber que otras personas, con menos preparación y
La historia de Juana 85
necesidad que ella, sí lo conseguían.
¿Cómo lo hacían? ¿Por qué tanta injusticia en este
mundo? Bien repetía mi padre: “Dios le da muelas al que
no tiene quijadas”.
Venía a su memoria la temporada que dio clases en aquel
colegio particular. Conclusión: No pudo desarrollar sus
conocimientos porque la directora exigía un trato preferencial
a ciertos alumnos; los que pagaban puntualmente sus cuotas y
los hijos de personas importantes. Y todo por un bajo sueldo
que apenas le alcanzaba para algunos gastos personales y su
transporte.
Nicolás debió darse cuenta de su abstracción, y muy
discretamente la dejó sola. Mientras tanto ella seguía recordando
su pasado. Aquella mañana cuando inocentemente, después de
leer en la sección de empleos de un periódico, corrió a enseñarle
a su padre un anuncio que había llamado su atención: “Sala de
Masajes y Estética Masculina, necesita señoritas amables y de
buena presentación…”
Su padre, por quedarle poco tiempo para irse al trabajo,
encomendó a su madre la responsabilidad de explicarle de qué
se trataba tal trabajo.
¡Qué bruta! ¿Cuántas habrán caído en las redes de la
prostitución? Muchas por ignorancia, pero la mayoría por
la terrible necesidad que las aqueja.
Mientras limpiaba minuciosamente su carabina, pieza por
pieza, su mente seguía enfocada en aquel pasado que todavía
le dolía:
No obstante la explicación de mi madre, insidiosamente
en mi cerebro se arremolinaban pensamientos tenebrosos
que me inquietaban muy profundamente. ¿Cuántas veces
tuve que soportar aquellas terribles pesadillas, en donde
me soñaba con montones de dinero; aquellos fajos
de billetes que mis manos acariciaban con enfermiza
fruición? Y luego, extasiada del deleite, ver a mis padres y
86 Por senderos peligrosos
hermanos contemplando la escena en donde yo era la única
protagonista. Sus rostros denotaban reproche, lástima y
asco. Sin embargo, sus ojos no podían disimular el brillo
de la codicia.
¡Qué tristes y desesperantes noches aquellas, en donde
debía luchar contra mis propios pensamientos, sueños y
desilusiones! Me veo vestida con aquel “baby doll” -que
por cierto nunca tuve-, sólo lo imaginaba, sentada sobre
mi cama, al estilo yoga. Los billetes ahora aparecían
manchados con mi dolor y mi vergüenza. Los miembros
de mi familia, frente a mí sin pronunciar palabras de
reproche. ¿Para qué? ¡No era necesario! ¡Yo sabía lo
que estaban pensando! Pero lo peor de todo era que entre
ellos, también estaba mi propia presencia, como una doble
mía. ¡Viéndome! Y en la faz de mi doble, que creo era mi
conciencia, había dolor, repugnancia y crueldad. ¡Una
severidad implacable que no admitiría perdón o disculpa!